Sin consuelo

Marisa Pontieri

Por Marisa Pontieri

Columnista de TycSports

TyC Sports

Era lo más probable y se sabía. Sólo que, después de otra buena actuación de los juveniles con triunfo incluido, y tras ese gol que jaqueó las aspiraciones de Independiente hasta los últimos instantes de su encuentro con Arsenal, Vélez vivió algunas horas sabatinas de sana ilusión. Esperanza que se esfumó bañada en realidad con el gol de Carlos Matheu. Y que se encargó de recordar que otros no pueden paliar las chances que uno mismo se encargó de desperdiciar.

El equipo de Hugo Tocalli se había quedado sin derecho a vanagloriarse por un premio consuelo cuando dejó de depender de sí mismo. El consuelo será ahora verle el lado bueno a la situación que rompe con una racha de 14 años con presencias internacionales: no habrá que formar un plantel tan numeroso… y el hecho de jugar dos torneos seguirá fuera de la lista de excusas que se escuchen por Liniers.

Ahora habrá que ver qué equipo se forma. Empieza (o sigue, pero con más fuerza) la danza de nombres. Suenan muchos ex jugadores del club, algunos muy interesantes, pero entre ellos ya hay uno que alarma: Gastón Sessa. Difícil imaginar qué se les pasó por la cabeza a quienes repararon en ese nombre. Complicado entender a Tocalli, a quien le achacan haberlo pedido, pero más a esos dirigentes que lo bancaron hasta que su caso fue insostenible y que ahora parecen haber metido la cola. En primer lugar: ¿hace falta un arquero titular? Segundo: ¿por qué se propició la salida de un recuperado Sebastián Peratta? Tercero: ¿es tan bueno el Gato como para dejar en un segundo plano sus repudiables actitudes?

Insistentemente, Sessa sí que demostró ser un valor desequilibrante: es capaz de echar por la borda en un instante el trabajo de meses. O, en el mejor de los casos, perder un partido merced a alguna reacción inusitada. Lo hizo las suficientes veces como para no ser confiable por razones que exceden a los futbolístico. Y hay algo seguro: si vuelve, Vélez será el hazmerreír del fútbol argentino: sólo un necio puede tropezar tantas veces con la misma piedra.

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