Lindo mientras dure
Es una cuestión de salud: el hincha de Vélez va a tener que cambiar de filosofía y empezar a vivir sólo el momento. Al menos hasta que el equipo deje de lado esa irregularidad que lo caracteriza de punta a punta y que lo lleva sin escalas de perder categóricamente con Gimnasia en Liniers a superar claramente a Boca en la Bombonera en tan solo una semana.
Es que contra el Xeneize funcionó todo eso que -lo sabíamos por experiencia- podía fallar. Barovero se atajó todo, Uglessich pesó en ambas áreas e integró un fondo que tuvo falencias pero no grandes exigencias, Papa fue un jugador de Selección, Cubero un patrón del mediocampo, Cabrera entró hecho una fiera y fue vital, Cristaldo se reencontró con sus dotes de goleador, Nanni, todavía fuera de estado y con el arco cerrado, demostró que es igualmente útil como cabeza de área para aguantar y complicar y Tocalli arriesgó más que lo usual y tuvo su premio.
Así, aquel fortinero que pueda olvidar lo pasado y no preocuparse por lo que vendrá, será feliz. Y para cuando las cosas no salgan, le servirá saber que su cuadro todo lo puede… puede defraudar, exasperar de apatía, reaccionar con amor propio y hacer pata ancha en cualquier parte. Pero no le pidamos regularidad, una cualidad que distingue a los grandes equipos. Es bueno tenerlo en cuenta, tanto para cuando hizo falta echarles generosa mano a las pastillas para los nervios como ahora, que descorchamos alegría frente a los azorados xeneizes.
Los hechos propusieron un paréntesis en el pobre presente del Fortín, pero tal vez no sea la ocasión de plantearse si se extenderán o no en el tiempo. A disfrutar, que el triunfo bien lo vale. Las desilusionadas almas velezanas merecían esta dulce tregua.




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