¿Y si siempre fuera así?

Daniel Ortiz

Por Daniel Ortiz

Columnista de La V de Velez.

¿Hacía falta ir al inodoro sin chances para jugar con semejante autoridad? ¿Hacía falta llegar a este partido sin presiones para imponer tanto carácter y tanto espíritu para regalarnos tremendo alegrón? ¿Hacía falta ceder tantos puntos a lo largo del camino para gozar como lo hicimos de todos modos? ¿Y si se hubiera mantenido este nivel con más regularidad?. Muchas preguntas, algunas certezas, otras sin respuesta. Lo cierto es que después de diez años nos fuimos festejando de una manera alocada y con la sensibilidad a flor de piel. Y pensando que en estos mismos momentos podríamos estar peleando con posibilidades concretas de no haber mediado algunas actuaciones apáticas.

Sorprendió el planteo incial de Tocalli aunque, nobleza obliga, resultó ser por demás auspicioso. Toda una novedad para este técnico no demasiado habituado a esos menesteres. Por fín una línea de cuatro bien definida, con la libertad para que Díaz y especialmente Papa se proyecten cuando lo creyeran conveniente, pero sin olvidar que su principal función es anular su punta. Grata fue la labor de Torsiglieri ganándole por propio mérito el puesto a Tobio (¿que pasará cuando se reincorpore Ponce?) y a nuestro nunca bien ponderado Uglessich lo vamos a redimir por ese grito atronador que nos hizo pegar con ese soberbio cabezazo que abrió la puerta para ir a jugar. Vaya paradoja, lo mejor del "Ruso" a lo largo de su carrera fueron sus incursiones ofensivas en pelota parada, todo lo contrario a lo que hace en el área propia, su hábitat natural. En fín... bien por ese frentazo glorioso. Por las bandas, en tanto, pareció que a Bella lo sobrepasó tanta responsabilidad pero no hay críticas hacia él ya que a pesar de un par de desprolijidades se bancó la parada lo mejor que pudo. Y Zapata se levantó con ganas de jugar y de ser solidario, sirve sí, pero debe ser siempre así porque caso contrario no le sirve ni a él ni al equipo. Aplausos para Coronel, sin dudas su mejor partido en Primera y una revelación porque no venía en buen nivel. Aplomado, asentado, anulando a los generadores rivales, una rueda de auxilio constante por donde se lo requirió. Pero claro, si hay que hablar del principal eslabón del éxito caemos irrelevantemente en el ídolo: El Gran Poroto Cubero, genio y figura, huevos y corazón, quita, corre, marca, entrega, parece tener mil pulmones, se desdobla por todas partes, discute, habla, pelea. Con un capitán así y sin olvidarnos de que estamos esperando al Rey León Somoza, tenemos garantizada y cubierta la protección al alma de este conjunto. Completa el combo un Cabrera que entró con todo, hizo un golazo, estuvo a punto de otro y demostró que si se lo propone es un "8" de primer nivel. Claro, volvió a jugar en su puesto y no del invento que lo ponía el técnico antes y que le costó salir de la formación inicial.

Y un día... el Flaco Nanni volvió a ser titular y nos conmovió. Pura entrega y sacrificio, molestando a los centrales, hostigando siempre, energía pura, mereció que ese cabezazo postrero le devuelva a su garganta el grito de gol. Que sí nos ofrendó Cristaldo con esa sutileza aliviadora para clavar el tercero en el momento justo ya que si nó se podía complicar más de la cuenta, y gritándolo con alma y vida de cara al rascacielos donde alentábamos sin parar. No nos olvidamos: grandiosa tarea de Barovero salvando las papas en más de una oportunidad y brindando una seguridad que hace tiempo no veíamos en el arco. Un gran hallazgo que ratifica que se necesitan dos arqueros con experiencia compitiendo por el puesto por si alguno flaquea.

El gozo de un triunfazo adorable, la bronca por haberlo hecho cuando el tren ya pasó varias veces por la estación y nunca nos subimos. Por más que siempre exijamos más - con todo derecho- anhelamos que se mantenga al menos esta predisposición para encarar los pleitos. La irregularidad de ganarle a los poderosos y perder con los mediocres, a veces nubla la visión.

NUNCA NOS OLVIDEMOS DE EMMANUEL.


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