Día de calvos
Son las 4.09 AM. Hace 10 minutos terminó el partido de Vélez. Qué importa si mañana madrugo. Empezó el partido y enseguida estamos perdiendo 0-2… no pinta nada bien. Por suerte, el Toti Ríos, empeñado en liderar a un dolido Fortín, demostró su clase y sus ganas, ganas que al final del partido le traicionaron tal vez. Pero lo principal fue que con su clase hizo un golazo y se dedicó a mover a Vélez en el primer tiempo. Llegó la roja de Lanús y, en una brillante acción del Toti, el balón le iba a golpear a Silva en la cara. Afortunadamente, de la cara de Silva se iba directo al gol: 2-2 y al descanso. En el descanso miro un par de cosas en Internet y me tumbo en el Sofá, desde donde veo todo el partido. Giro la cabeza y de repente me doy cuenta que estoy dormido, soñaba con algo. Así que antes de caer en “sueño profundo” abro los ojos… ¡Ey, Germán. Que está jugando Vélez!. En la segunda parte pienso que nos los comemos, están con uno menos y, por más que no haya calidad (por ejemplo el Pichi, el pobre es un “quiero y no puedo”), están poniendo ganas. Van a caer los goles. Pero la segunda parte es aburrida. Personalmente no me quejo de la actitud. A mi por lo menos me pareció que corrían. Por más que no salían las cosas, y por más que fuera la tercera, sexta o novena de Lanús. Al final, doy por malo el empate. Habiendo levantado un 0-2 con un jugador más no te puedes quedar con el 2-2… pero una mano tonta nos echa a nuestro mejor hombre (de ahí que lo traicionaron sus ganas, cuando se tiró en el primer tiempo por sacar un tiro libre… a 40 metros). La verdad, no se si se tiró en la primera, pero la mano es involuntaria totalmente. Da igual. Es tradición este torneo acabar con 10 cada partido. No se por qué, pero pensé “ahora (10 vs 10) se abren muchos huecos. Así que no se si para el Granate o para nosotros pero puede caer un gol.” Bueno, acerté pero nada que ver con lo que pensaba… me imaginaba algún pase entre líneas… y fue un tiro libre con clase (De Lima, que se lo merece por su entrega en todo momento). Obvio, se me escapa un ¡¡GOOOL!! Y se levanta mi padre… pero ¿qué importa? Ha ganado Vélez y me voy a dormir contento. Feliz. Se termina el partido y veo el abrazo de unos jugadores que, está vez si, se que han dejado todo. Es un día para estar orgulloso de ser Fortinero.


Comentarios
54645
— 546 · abr 29, 16:30 ·
gallegooooooo maestro! sossssss un fenomenooooooooooooooo
— 2Pac · may 4, 20:42 ·